lunes, 26 de octubre de 2015

Fin de semana en la sierra


Días que pasan como minutos, agendas llenas, recados que ocupan todo el día, posponer deseos, planes, poco tiempo para los tuyos, ropa, cenas, biberones rápidos, medias sonrisas, oír que no escuchar, facturas y conversaciones desagradables, momentos que se escapan que se pierden... Y te das cuenta y dices ¡Para! y por unos días todo se para. 
Y así decidimos irnos cerca pero lejos, apagar los móviles y mirarnos, tocarnos y respirar hondo. Y hubo premio: preciosas sonrisas con pocos dientes, colores de otoño que parecen de cuento, una temperatura más que agradable, miradas cómplices y sobre todo aire, mucho aire.




Buscamos un sitio en mitad de la naturaleza lejos de la ciudad y del ruido y la Casona de Navalmedio es sin duda el lugar, en un paraje espectacular el hotel no destaca por su lujo, incluso diría que su estilo rústico roza en lo descuidado y no nos encontramos con un gran servicio, pero logramos dejar estas cosas a un lado y disfrutar de su verdadero encanto. Esta situado entre Cercedilla y Navacerrada, cerca de un embalse y sus vistas son espectaculares. 
Muy recomendable su restaurante que da a la montaña donde puedes degustar unas buenas setas o una buena carne. 
Los niños no dejaron de jugar y pasárselo bien, incluso nos asustamos de su capacidad de mimetizarse con el paisaje, cogierón un palo-baston cada uno que los acompaño todo el fin de semana. 
Debe ser increíble también en primavera, en su piscina en mitad de la nada. 





Abrir los ojos y ver la claridad, el sol que se cuela por los resquicios, oír sus vocecitas y que lleguen con un gran estruendo a tu cama a saltar a jugar y a reír.
Levantarse sin prisa, sin nada que hacer excepto pasear por los alrededores, respirar hondo y simplemente sonreír al desperezarte.













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